OTELO va al instituto.

November 14, 2016

Diario de la primera sesión. Por Carlos Tuñón (Director escénico del espectáculo)


Comenzar un proyecto nuevo es siempre un acicate de ilusión y dudas. Todo mezclado. Hacerlo con El Aedo Teatro, en realidad, es como continuar una relación natural que viene dándose desde hace más de diez años. Es como volver a casa.

En este “Otelo” vamos a trabajar para un público joven, es nuestro espectador ideal, nuestro objetivo. Llegar a él, interesarle, conmoverle, generarle un impacto poético, es el reto. Trabajar para el público joven no significa renunciar a la contradicción, al tempo, a la profundidad. El desafío es no simplificar, no reducir planteamientos o maneras de hacer porque nuestro espectador sea joven. El ritmo, la velocidad, el ruido, suelen ser factores irrenunciables en las escenificaciones para jóvenes. En nuestro caso, queremos asociarlo al ritmo trepidante y precipitado de Otelo, a la naturaleza de la propia obra, no a lo que se supone se espera de un montaje así.

 

En nuestra primera reunión, Pablo Gómez-Pando (Otelo), Jesús Torres (Yago), José Luis Verguizas (Cassio), Carol Delgado (Emilia) y yo, hablamos del discurso escénico, de la coherencia de este proyecto dentro de la línea poética de El Aedo Teatro y en las apuestas de cada uno para el proyecto.

 

Como siempre, hemos comenzado leyendo. Y esta vez, ¡parece que va para largo! Comenzamos la lectura de la obra siguiendo tres traducciones diferentes. Reflexionamos sobre la traducción escénica de las escenas, de las acciones, para llevarlas a un aula escolar.

 

En la obra, Yago no es elegido por Otelo para la guerra; en nuestra puesta en escena, aún no sabemos sobre qué es la decisión que debe tomar Otelo. De una manera u otra, Yago, al no ser elegido, querrá a toda costa destruir el mundo de Otelo, una vez es consciente de que sus esfuerzos no han valido para nada. Creo que Yago puede adoptar muchas otras figuras porque tiene una autoconciencia muy amplia de quién es. Como nos decía Juan Mayorga en nuestro proceso de montaje de “Animales Nocturnos”, “La inteligencia, la cultura, no exhime de la barbarie, sino todo lo contrario, la posibilita”.

 

Nuestro Otelo no es negro (aunque le llamen "Moro"), es un chico de clase normal, atractivo, líder natural, no intelectual, sino físico, un estratega para las batallas del día a día, no un estudioso, no un político. Alguien tremendamente erótico y que vive en el presente inmediato. Alguien al que admirar por su fortaleza física y por su determinación. Lo más probable es que sea repetidor y que Yago sea su confidente y amigo, alguien que le ayuda a estudiar, que le aconseja y le cubre. Otelo le protege; al ser amigo suyo, nadie vuelve a tocar a Yago.

 

Nuestro Miguel Cassio es un chico medio de clase, estudioso, también deportista pero con menos talento que Otelo. Un chico simpático, inteligente, segundo o tercero en algunos concursos académicos, alguien con el que identificarse, con principios y saber estar. Potencialmente podría ser cualquiera de nosotros.

 

Yago es el chico de la última fila. Sabedor que su inteligencia y labia es su mejor arma, primero en los concursos escolares, un chico que ha sufrido Bullying (antes, ahora no) y que desaparece en el entorno, en el marco de la foto. Alguien en la sombra, resentido con el mundo y el hombre, es el primer misántropo, Caín, el dios de las mil caras. Ayuda a Otelo con los estudios, le da confianza y le va estudiando, envidia lo que Otelo genera en el resto pero no se cambiaría por él ni un instante. Quiere permanecer a su lado para protegerse del resto, utiliza a Otelo sin que éste lo perciba y no dudará en ir hasta el límite con su plan para medrar. Considera mediocres a todos los que le rodean, su familia la primera, su hermana mayor, Emilia, a la que considera inferior intelectualmente.

 

Desdémona es luz, pureza, una chica fuera del contexto (nos vendrá bien que si todo el grupo es andaluz, esta chica sea de otra comunidad), es fuerte y decidida, responsable de sus actos, tiene una inteligencia emocional muy desarrollada para su edad, brillante en lo académico. Es la hija que todos querríamos aun sin estar dispuesta a plegarse a nuestra voluntad, no es irrespetuosa sino concienzuda.

 

Y Emilia es la mejor amiga de Desdémona, repetidora, menos brillante en los estudios, pero lista en las decisiones de la vida. Tiene la audacia de las depredadoras, letales en la distancia; es independiente, integrada en el entorno, alumna media por tanto, como Cassio. Emilia posiblemente no estudiará carrera universitaria pero no le preocupa, está en contacto con la realidad, con la tierra, y es una cuidadora (salvo de su hermano, al que quiere pero no aguanta). Cassio y Emilia son las piedras angulares de la clase, nos representan a todos.

 

Los roles están repartidos. Otelo, Yago, Cassio, Desdémona y Emilia van al instituto; van a nuestro instituto. Todos los personajes de Shakespeare están en nuestras aulas; sólo hay que localizarlos, escucharlos y dejarles hablar para que, en unos años, no vivan las tragedias que están destinados a vivir.

 

El curso comienza. El Instituto Venezia abre sus puertas. 

 

 

 

 

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